Cazadores de recuerdos

Hay mucha gente bonita haciendo cosas increíbles y todos están ahí, pululando por el mundo, tal vez pasean a nuestro lado, son nuestros vecinos o simplemente la imagen que se nos devuelve en la finitud de un vagón de metro. Gente corriente haciendo cosas extraordinarias.

Para nosotros, que creemos en la magia de la fotografía, en el arte de capturar momentos y convertirlos en recuerdos tangibles, la búsqueda de fotógrafos para nuestra boda ha sido toda una expedición por blogs e Instagram(es). Por eso, podemos decir que existen verdaderos cazadores de instantes para el recuerdo, capaces de crear un cuento de los elementos más cotidianos, capaces de hacernos viajar por el maravilloso mundo de la memoria, capaces de capturar el sentido de los instantes más especiales.

Lo que viene a continuación no es un lista a modo publicitario, porque ni siquiera lo necesitan, su trabajo habla por sí solo. Es la justa necesidad de compartir toda la belleza que la mirada adecuada es capaz de capturar.

Días de vino y rosas

 

The creative shot

 

True Romance

 

Sttilo Photo

 

Caleidoscopio

Cazadores de recuerdos

Donde pones el alma

Cantaba Morente: «Donde pones el alma no llores luego», porque todo se construye con la ilusión, con el amor y la esperanza, con las ganas de crear algo. ¿Qué importa que el tiempo, o la vida, o ambos, un día lo derrumben? Y, ¿qué es la vida sino escombro sobre escombro, polvo sobre el polvo para formar un suelo? Las horas están para entregarse a ellas al desnudo, sin paracaídas, sin vergüenzas, sin miedos. Poner el alma y la vida misma en cada pequeño movimiento, en cada destello de lo que podría ser un sueño, volar lejos, alto, por encima de la litosfera. Crear órbitas que no sean más que proyectos de empuje para nuestros días, pequeños retos, desafíos cotidianos inusuales. Porque cuando lo descubres, cuando encuentras la verdadera fórmula, ya no existe en el alma más que felicidad. Y si tenemos que llorar que sea de alegría.

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Andrea Diligenti, 2016.
Donde pones el alma

Cómo sus ojos lo delatan

Hemos entrado y su mirada nos ha detenido el paso, como si quisiera que tomáramos un momento antes de empezar. Dejar por el instante que dure la visita a esta exposición, toda idea de la instantánea, lo que entendemos por bonito y triste, y lo que tememos hablar o prejuicios que esquivar.

Peter Hujar es un artista Neoyorquino, al que descubrí a través de mi curiosidad por el movimiento fotográfico en los años 70, desde un punto diferente en lo artístico y fuera de todo lo convencional. Una fotografía atrevida y directa, sin tapujos y sin la necesidad de explicar nada, tan solo explorar otra forma de ver a través del objetivo.

A la velocidad de la vida” es el título con la que han nombrado la serie de fotografías enmarcadas que cuelgan en las paredes de la Fundación Mapfre de Barcelona.

Una recopilación de su viaje por Italia, los crudos retratos de la gente con la que se rodeaba, rascacielos que sujetaban el cielo de la gran manzana, él mismo cuando la expresión “selfi” no existía. Su compañero en todos los sentidos, modelo de alma mostrándose desnudo ante la cámara en su máxima intimidad. La muerte con los labios pintados en el último suspiro, manteniendo la mirada para el recuerdo. Y la belleza del cuerpo y sus detalles, en un formato cuadrado con la profundidad y cercanía que convierte su obra enmarcada en ventanas que piensas en poder abrir para tocar una realidad de blanco y negro.

Al acabar el recorrido leemos una frase del artista que dice:

Quiero que se hable de mi en voz baja.

(Peter Hujar).

Cómo sus ojos lo delatan

Noche de luz

Con motivo de las fiestas de santa Eulalia, Barcelona ha celebrado sus noches de arte y luz. Y nosotros no nos lo quisimos perder.

Un año más, la ciudad se vuelve un poco más oscura para crear recorridos mágicos con pequeñas estructuras lumínicas. Sábanas, neones, leds y música para despertar a los sentidos, se descolgaban de patios y jardines para hacernos volver a las sombras del gótico, a la realidad de los edificio más emblemáticos; trasladándonos a un lugar imaginario, inexistente en los atlas, propio del sueño.

El frío acompañaba a la melancolía del recorrido. Las calles oscuras y viejas nos iban arropando en la distancia que separba a cada punto del mapa. La parada oficial era en la plaça sant Jaume donde se proyectaba un divertido vídeo mapping elaborado por Playmodes Studio: «Colorama», unas partículas de colores que se adueñan del palacio de la Generalitat.

Una aventura para explorar la noche condal de una forma única.

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Fotografías: dos poetas malditos, 2017. ©

Noche de luz

Domingueros

La libertad es ingrávida, no pesa, y en su divina ligereza nos saca de la cama este primer domingo de febrero frío y nublado. Chocolate con churros en el desayuno, una ducha y una larga conversación en el autobús hasta llegar a la plaza de España. El sol juega con nosotros escondido entre las nubes, el viento sopla con más fuerza en esta parte de la ciudad, su frío abrazo nos empuja con rapidez a la sede del CaixaForum de Barcelona, una antigua fábrica textil de toallas y mantas, abrigo que echamos en falta en el tiempo de espera. La feroz casualidad nos traslada hasta aquí el último día de exposición y, como siempre, a pesar de la espera ártica y el desmesurado calor humano una vez dentro, merece la pena.

Estamos ante la colección del museo Thyssen desde un nuevo enfoque. Una muestra del arte sin barreras, ni etiquetas, rompiendo la frontera de los siglos, las escuelas y los movimientos. Picasso frente a Fry Angelico, el Greco frente a Hopper, la Anunciación frente a la ciudad de Nueva York. Todos los mundos posibles del hombre en un mismo espacio, una mirada sobre la diversidad, la percepción y la comunicación.

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Sara Deluis, 2017.

La tarde se nos escapa cuando salimos de allí, caminamos por una avenida de palmeras danzantes, con calma, disfrutando la luz y la magia de algunos escaparates. Llegamos a comer al Café Cometa, uno de nuestros lugares favoritos de la ciudad. Su carta es breve pero siempre apetecible, sus pasteles nos salvan los domingos. Dentro las horas pasan planenando nuevas rutas, alumbramos ideas, recordando momentos, criticando el mundo y tratando de salvarlo. Desde la cerveza al café, nos tragamos el tiempo a sorbos lentos. Salimos de aquí ya con la oscuridad de la noche, rumbo a casa. Ahora sólo necesitamos una bolsa de patatas y cerveza para esperar al sueño asombrados por la magia de la ciencia y el cosmos ¡Dios bendiga el género documental!

Domingueros

De su aroma viene el recuerdo

De camino en el tren una mujer, de avanzada edad, con una piel suave y de rostro alegre, sacudió el abrigo que portaba, desprendiendo un olor que me ha recordado a un coche en el que viajé. Recorremos una carretera llana entre senos rocosos con árboles de adorno. Pese a no palpar la temperatura, el tono de las piedras y la puesta de sol delatan el calor que abrasa el asfalto por el que rodamos.

Mientras yo la observo por el retrovisor se nos presenta una puesta de sol que agarro y guardo en la mano, apretando los nudillos hasta ver las grietas en mis dedos para amoldarla como miga de pan.

Cojo aire y retengo los nervios en el estómago, miro el paisaje andaluz y la entrada por montes plagado de olivos, y a lo lejos la capital.

Es un viaje de placer para disfrutar del paisaje, la compañía, el buen beber y comer. Las amistades y las costumbres. La familia y los reencuentros, ponerse al día y explicar anécdotas. Y entre todo, lo especial del viaje, un mensaje de los últimos románticos, como diría ella, guardar un fin de semana para barbacoas y ver las estrellas dos noches seguidas de fiesta. Nos vamos a casar y queremos veros bajar por la carretera de Rascafría.

Es la última parada pero la mujer ya no está, le doy gracias por el recuerdo que me ha provocado.

Andrea Diligenti (octubre 2016)
De su aroma viene el recuerdo

La extrañeza de enero

Cada día ganamos un minuto y diecisiete segundos de luz. Las horas de invierno se demoran en su eternidad. Enero ha pasado callado y lento, como lo hará febrero, como vendrá marzo.

La lluvia, el frío, las manos congeladas, la nariz húmeda, la gripe, la cama, la fiebre, el sol conciliador, el abrigo, la estufa, la lucha entre las sábanas y el despertador. Lo lejos que parece la mañana de Reyes con el sonido del papel rompiéndose y la ilusión derramándose.

Enero con sus subidas y bajadas, sus trenes, sus paseos, su chocolate caliente, sus cumpleaños nuevos, sus llegadas y regresos, sus ganas de acabar enero.

Lo extraño de tus días, enero, es la magia capaz de encerrarse en ellos.

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Sara Deluis, 2017.

 

La extrañeza de enero