Cuando una flor nace

He vivido intensamente los último dos años. Feliz, como dejándome atropellar por la vida en una cadena de acontecimientos fantásticos. Curando los pocos días malos con saliva de fe puesta en las pequeñas cosas. Pero ahora hago un alto en el camino, una paradita desde donde atisbar el horizonte que se extiende a ambos lados. Me siento ligera de prisas, queriendo saborear la lentitud del «todo llega», nostálgica de haber alcanzado cimas inimaginables, abierta en poros para nutrirme de lo que vendrá. Así que, en cierto modo, he dejado de hacer planes para sorprenderme con la luz de cada nuevo día. Y he obtenido tanto (aunque sea maleducado confesarlo) con tan poco esfuerzo que sólo quiero inventarme nuevas ilusiones para poner todas mis ganas sobre ellas.

Conozco bien qué me define, mis límites, mis dones, mis fuerzas. Soy realista al querer enterrar bajo la tierra la palabra «resultado». Porque sólo sé ser feliz con lo más ingrávido que engrandece el alma. Así, queriendo hacer caso a mis palpitaciones, me aventuro temeraria a dedicar las nonatas horas a aquello que no tiene palabra y eleva el espíritu por encima de las nubes, los planetas, la infinitud del cosmos.

Mi vida entre flores y letras. Y quiero poner toda mi buena intención en compartir estas pequeñas cosas que amo en un espacio ficticio que bauticé: Ohh mama Flora! Pero mira que, como la vida, esto es tan sólo un laboratorio, cualquier semejanza con la realidad, quizás sea producto de tu imaginación.

IMG_0123.PNG

Anuncios
Cuando una flor nace

Loveguateque

Despunta el sol en Rascafría después de una noche de lluvia empecinada. Ahora el bosque permanece en un silencio que sólo rompen las pequeñas gotas que se precipitan al suelo. Algún pájaro madrugador cruza el ventanal con impaciente prisa. En la habitación se queda prisionero el sonido de su respiración lenta. Cuando salgo de la ducha ya huele al café que alguien tuesta en la cocina, pero él bosteza perezoso aún entre las sábanas, con la misma excitación en la mirada que una noche de Reyes. ¡Hoy es nuestro día!

En el pasillo comienzan a abrirse las puertas y caras conocidas llegan al comedor como en cuenta gotas. Desayunamos en la gran mesa, en confiada hermandad mientras el otoño se presenta con todo su esplendor detrás del enorme cristal. Es confortable sentirse cerca de la familia, hacer de un lugar extraño un hogar ocasional donde unos van y vienen, acompañados o en soledad, rodeados por las risas y carreras de los más pequeños, al calor de la lumbre o sobre la humedad de la hierba.

Un manto de color nos envuelve bajo el cielo gris, corre raudo y frío el riachuelo al pie de la colina, mientras recuerdo que el día es tal y como lo habíamos soñado: otoñal, húmedo, gris y de una calidez entrañable. Quisiera poder describir la imposible sinfonía de colores de las hojas, el cristal de la lluvia sobre nuestras cabezas, el sonido bajo nuestros pasos y el calor del sol que tímidamente sale y vuelve a esconderse, igual que quisiera frenar esta sonrisa que se asoma a mi boca ensanchándola y haciéndola tan infinita como anatómicamente le es posible, queriéndose agrandar tanto como mi corazón. Veo manos temblorosas y ojos ahumados, y detrás de ellos la ilusión de compartir con nosotros este cachito de vida, este momento que queremos hacer de belleza eterna para el recuerdo.

Ya el altar con sus flores y su luz está preparado. Cojo el ramo que hice inspirándome en la historia de amor más bonita del mundo que jamás conocí y hoy me vela por encima de las nubes. Tomo el brazo de mi padre, suena «Moon River» en el dúo de cuerda y las niñas más bonita lanzan pétalos al aire. Algo en mi interior estalla como si de repente se perdieran las fronteras entre la realidad y el sueño, quisiera llorar pero el amor no me da opción a las lágrimas, apoyo las flores sobre mis rodillas y tomo su mano, ¿quién ha parado todos los relojes?

Miro alrededor y veo rostros queridos que nos arropan y ponen su chispa a esta fiesta de felicidad. Personas que son un poco o mucho nosotros mismos, que nos han acompañado en distintas etapas de nuestra vida y hoy, desde diferentes rutas, llegan a nosotros como punto de destino. Dispares y amigas, son a ellas a quienes queríamos tener cerca y por ellas todo cuanto hacemos aquí cobra un sentido. Nos sentimos desbordados por tanto amor, por sus miradas de ilusión, por su abrazo sincero, por haber estado pero, sobre todo, por querer seguir formando parte de nuestra historia en el mundo. Y creedme que no hay un «gracias» suficientemente hermoso para dejar sobre sus manos. Porque, ¿no es hoy el día más bonito del mundo? La fiesta del amor, la oda a los románticos, el pequeño teatro del corazón. ¿No es hoy el día en que todos los tiempos suceden y las historias confluyen, donde somos todos y uno, y desdibujamos los límites de la carne?  Qué pena siento ahora por los que perdieron su fe en el amor, porque se han privado de vivir en los días de felicidad crónica. Y nosotros, como niños, coloreamos la primera página de un libro fantástico, de nuestro propio cuento de amor.

SaraAndrea_TrueRomanceWedding-3SaraAndrea_TrueRomanceWedding-12SaraAndrea_TrueRomanceWedding-25SaraAndrea_TrueRomanceWedding-26SaraAndrea_TrueRomanceWedding-27SaraAndrea_TrueRomanceWedding-43SaraAndrea_TrueRomanceWedding-46SaraAndrea_TrueRomanceWedding-47SaraAndrea_TrueRomanceWedding-48SaraAndrea_TrueRomanceWedding-56SaraAndrea_TrueRomanceWedding-59SaraAndrea_TrueRomanceWedding-63SaraAndrea_TrueRomanceWedding-4SaraAndrea_TrueRomanceWedding-69SaraAndrea_TrueRomanceWedding-72SaraAndrea_TrueRomanceWedding-77SaraAndrea_TrueRomanceWedding-88SaraAndrea_TrueRomanceWedding-95SaraAndrea_TrueRomanceWedding-98SaraAndrea_TrueRomanceWedding-102SaraAndrea_TrueRomanceWedding-103SaraAndrea_TrueRomanceWedding-107SaraAndrea_TrueRomanceWedding-113SaraAndrea_TrueRomanceWedding-116SaraAndrea_TrueRomanceWedding-119SaraAndrea_TrueRomanceWedding-120SaraAndrea_TrueRomanceWedding-128SaraAndrea_TrueRomanceWedding-133SaraAndrea_TrueRomanceWedding-136SaraAndrea_TrueRomanceWedding-148SaraAndrea_TrueRomanceWedding-149SaraAndrea_TrueRomanceWedding-152SaraAndrea_TrueRomanceWedding-139SaraAndrea_TrueRomanceWedding-158SaraAndrea_TrueRomanceWedding-146SaraAndrea_TrueRomanceWedding-153SaraAndrea_TrueRomanceWedding-170SaraAndrea_TrueRomanceWedding-172SaraAndrea_TrueRomanceWedding-176SaraAndrea_TrueRomanceWedding-179SaraAndrea_TrueRomanceWedding-185SaraAndrea_TrueRomanceWedding-187SaraAndrea_TrueRomanceWedding-189SaraAndrea_TrueRomanceWedding-191SaraAndrea_TrueRomanceWedding-208SaraAndrea_TrueRomanceWedding-226SaraAndrea_TrueRomanceWedding-231SaraAndrea_TrueRomanceWedding-233SaraAndrea_TrueRomanceWedding-236SaraAndrea_TrueRomanceWedding-237SaraAndrea_TrueRomanceWedding-240SaraAndrea_TrueRomanceWedding-244SaraAndrea_TrueRomanceWedding-245SaraAndrea_TrueRomanceWedding-249SaraAndrea_TrueRomanceWedding-253SaraAndrea_TrueRomanceWedding-255SaraAndrea_TrueRomanceWedding-258SaraAndrea_TrueRomanceWedding-266SaraAndrea_TrueRomanceWedding-270SaraAndrea_TrueRomanceWedding-269SaraAndrea_TrueRomanceWedding-275SaraAndrea_TrueRomanceWedding-276SaraAndrea_TrueRomanceWedding-277SaraAndrea_TrueRomanceWedding-280SaraAndrea_TrueRomanceWedding-288SaraAndrea_TrueRomanceWedding-292SaraAndrea_TrueRomanceWedding-299SaraAndrea_TrueRomanceWedding-300SaraAndrea_TrueRomanceWedding-312SaraAndrea_TrueRomanceWedding-313SaraAndrea_TrueRomanceWedding-315SaraAndrea_TrueRomanceWedding-324SaraAndrea_TrueRomanceWedding-330SaraAndrea_TrueRomanceWedding-336SaraAndrea_TrueRomanceWedding-334SaraAndrea_TrueRomanceWedding-342SaraAndrea_TrueRomanceWedding-345SaraAndrea_TrueRomanceWedding-348SaraAndrea_TrueRomanceWedding-353SaraAndrea_TrueRomanceWedding-355SaraAndrea_TrueRomanceWedding-356SaraAndrea_TrueRomanceWedding-362SaraAndrea_TrueRomanceWedding-367SaraAndrea_TrueRomanceWedding-370SaraAndrea_TrueRomanceWedding-375SaraAndrea_TrueRomanceWedding-377SaraAndrea_TrueRomanceWedding-382SaraAndrea_TrueRomanceWedding-393SaraAndrea_TrueRomanceWedding-394SaraAndrea_TrueRomanceWedding-428SaraAndrea_TrueRomanceWedding-395SaraAndrea_TrueRomanceWedding-397SaraAndrea_TrueRomanceWedding-400SaraAndrea_TrueRomanceWedding-402SaraAndrea_TrueRomanceWedding-411SaraAndrea_TrueRomanceWedding-444SaraAndrea_TrueRomanceWedding-38SaraAndrea_TrueRomanceWedding-445SaraAndrea_TrueRomanceWedding-446SaraAndrea_TrueRomanceWedding-449SaraAndrea_TrueRomanceWedding-472SaraAndrea_TrueRomanceWedding-484SaraAndrea_TrueRomanceWedding-485SaraAndrea_TrueRomanceWedding-488SaraAndrea_TrueRomanceWedding-490SaraAndrea_TrueRomanceWedding-492SaraAndrea_TrueRomanceWedding-496SaraAndrea_TrueRomanceWedding-506SaraAndrea_TrueRomanceWedding-508SaraAndrea_TrueRomanceWedding-518SaraAndrea_TrueRomanceWedding-521SaraAndrea_TrueRomanceWedding-524SaraAndrea_TrueRomanceWedding-525SaraAndrea_TrueRomanceWedding-528SaraAndrea_TrueRomanceWedding-529SaraAndrea_TrueRomanceWedding-530SaraAndrea_TrueRomanceWedding-540SaraAndrea_TrueRomanceWedding-544SaraAndrea_TrueRomanceWedding-546SaraAndrea_TrueRomanceWedding-550SaraAndrea_TrueRomanceWedding-565SaraAndrea_TrueRomanceWedding-566SaraAndrea_TrueRomanceWedding-573SaraAndrea_TrueRomanceWedding-564SaraAndrea_TrueRomanceWedding-578SaraAndrea_TrueRomanceWedding-587SaraAndrea_TrueRomanceWedding-600SaraAndrea_TrueRomanceWedding-607SaraAndrea_TrueRomanceWedding-613SaraAndrea_TrueRomanceWedding-611SaraAndrea_TrueRomanceWedding-629SaraAndrea_TrueRomanceWedding-636SaraAndrea_TrueRomanceWedding-646SaraAndrea_TrueRomanceWedding-647SaraAndrea_TrueRomanceWedding-650SaraAndrea_TrueRomanceWedding-655SaraAndrea_TrueRomanceWedding-657SaraAndrea_TrueRomanceWedding-665SaraAndrea_TrueRomanceWedding-673SaraAndrea_TrueRomanceWedding-678

Vestido novia: Otaduy. / Accesorios novia: Uterqüe. / Zapatos novia: La Coquetería. / Traje novio: Massimo Dutti Personal Tailor. / Accesorios novio: Pin Veil, Star Wars. / Ubicación: Finca Prados Riveros. / Catering: Artigot. / Fotografía: True Romance Photography. / Ramo: Oh Mama Flora!

Loveguateque

Nuevo credo en el amor

Amor, ya siento al otoño mordiéndome los pies y sobre mí, el resguardo de las grises nubes. Las habitaciones de esta casa poco a poco se han llenado de voces y a través del ventanal, fraccionado en tantos cristales, el bosque nos guiña sus mil ojos de colores. El día es ocre, verde, húmedo y lento, los pájaros arrastran su trinar de un árbol a otro, mientras hay ciervos pastando en lugares secretos.

Amor, qué pena que haya aún quien no te entienda, quien ponga barreras a tu calor inmenso.

Qué pena mi amor, qué pena, porque yo quisiera vivir en la eterna alegría de este día. Y abrazarte para siempre cuando abrazo su cuerpo, y ver tu verdad sincera cuando miro sus ojos.

Amor incomprendido en las horas que corren. Amor menospreciado y tantas veces deseado. Yo quisiera decirle al mundo que eres la mano invisible que empuja la existencia humana. Eres la fe, la esperanza, la felicidad, las ganas, la ilusión, el impulso, la valentía, el germen, el final, el principio.

Amor qué pena que haya aún quien no te quiera y yo me abra en canal el cuerpo para que entres en él sin miramientos. Y así, en este mes viejo, rendimos homenaje a los románticos que ya se fueron con un aullido de nuevo credo. Pero tú nos devuelves mucho más, algo que supera todos nuestros sueños. Nos regalas el día más bonito que jamás ha visto el hombre. Nos regalas este cuatro de noviembre que se nos escapa y se desborda por la amplia comisura de nuestros labios, por la luz de nuestros ojos, por el palpitar de muchos corazones.

Amor,

Amor,

(…)

dospoetas-3
True Romance (2017).

 

 

Nuevo credo en el amor

Lo raro es vivir

Las herencias. Los huesos. ¿Qué somos como individuos si llevamos cargado a la espalda el peso de mil generaciones?

Lo raro es vivir cuando lo haces a través de todo cuanto te circunscribe, si nos creemos la pieza pero somos el puzle dentro de otro puzle inmenso que comparte e intercambia diminutas piezas.

Porque somos la suma de todas las historias que nos precedieron. Somos madre, padre, hermanos, abuelos, profesores, amigos, amores…

Somos lo que absorbimos sin saber de otros cuerpos, y toda nuestra individualidad no tiene sentido sino a través de una narración conjunta.

Así que puede, tal vez, que la libertad sólo nos llegue cuando hayamos entendido esto.

nebi_201714511.jpg

Lo raro es vivir

40.871127 / -3.893474

Cuando te sientas a organizar una boda entras en un mundo extraño, de más, más y más, lleno a veces de desparrame y sinsentidos. Nuestra intención desde el principio fue construir algo sobre la sencillez y creednos que nos ha costado bastante trabajo mantenernos en esta línea. Todo el mundo tiene grandes cosas que ofrecerte para un día tan espacial y tratan de llenar hasta el último mililitro de aire de estúpidas ideas. Quizás hemos dicho demasiadas veces que no pero nuestro tótem ha sido siempre lo natural y lo hecho con amor.

Así elegimos el lugar y la fecha, a pesar de que parece estar alejado de toda vida humana y en él existe un microclima siberiano. Sí, sabemos que en noviembre hará frío en Rascafría (rasca-fría) y nos encanta; una verdadera boda de otoño, en el campo, al aire libre. Y estamos seguros de que no existe un sitio más espectacular para forjar nuestro amor que la finca Prados Riveros, porque hicimos un buen estudio de todos los caseríos de España y en seguida supimos que ése sería nuestro lugar.

Pusimos especial mimo en elaborar nuestra lista de invitados, conscientes de que las personas que nos acompañen sean las verdaderamente importantes. Una boda pequeñita y familiar, un encuentro de tres días para acercarnos, para compartir y celebrar. Un momento, en definitiva, para querernos.

Valoramos sobre todo, el amor que cada uno de los proveedores con los que contamos pone en su trabajo. Catering, músicos, fotógrafos… todos ellos nos han abierto su corazón, las puertas de su vida, con cariño, con ideas y consejos. Y sentimos todo su humano esfuerzo como un abrazo y un impulso. Mil gracias.

Pero hoy, en especial, queremos hablar de Carol, con ella diseñamos nuestras invitaciones y tuvo el don de entender nuestro estilo y plasmar a la perfección sobre el papel todo cuanto queríamos.

Las invitaciones comenzaron siendo una pequeña odisea. Como todos, cogíamos ideas de pinterest, visitamos algunas ferias y buscábamos por páginas especializadas. Sabíamos a la perfección lo que no queríamos: una de esas cartas tradicionales con los nombres de los padres en las esquinas superiores y un texto tediosos y mil veces releído. Buscábamos algo que nos representara a nosotros pero también el lugar donde sería. En una de estas primeras ferias encontramos a Martina, hablamos con ella de muchas ideas, estábamos emocionados porque creímos que nos entendía, pero acabó por tratarnos un poco mal y se desentendió. Entonces nos dimos cuenta de que tal vez, lo que buscábamos estaba detrás de una relación más personal, de alguien sin ideas preconcebidas pero con la especial sensibilidad de hacer bello lo más sensible. Fue entonces cuando pensamos en Carol y en cuanto le propusimos la idea aceptó con la mayor ilusión.

Empezamos una cadena de emails, ideas, bocetos, fotografías y colores que se extendió durante un par de meses. Ver todo aquello sobre el papel, en nuestras manos, fue como un pequeño milagro. La imaginamos dibujando con cariño en sus estudio, poniendo toda su ilusión, mientras nosotros nos sorprendíamos con lo que nos enviaba. El día que fuimos con Mireia a la imprenta y allí aprendimos el proceso por el que pasarían las invitaciones hasta ser tangibles, aquella forma de hacer que parece perderse, fue una experiencia fabulosa que tuvimos el placer de vivir y que a la mayoría de las parejas se les escapa. El momento en que encontramos los sobres idóneos, hechos a mano, con tanto amor. De algún modo todo el Universo se confabuló o lo confabulamos nosotros para que de unas simples tarjetas acabásemos viviendo una gran experiencia, tanto artística como humana.

Para el diseño de las invitaciones (igual que para la trueromance date), nos basamos en la película Moonrise Kingdom. La idea era elaborar un mapa con los elementos más característicos donde nosotros éramos los protagonistas. Dos puntos de salida: Jaén y Barcelona; un lugar común: nuestro campamento de amor.

En el reverso, Carol dibujó un fotograma de la película donde incluimos nuestros nombres y la fecha. De otro lado, una invitación y las coordenadas. Una pequeñita obra de arte que nos ha hecho muy felices por la calidad de su resultado pero, en especial, por todo lo humano que hay tras ella.

Processed with VSCO with a6 preset

40.871127 / -3.893474

día cero

02730004
Andrea Diligenti

Mira cómo me pesa el cuerpo ahora que la ciudad se esfuerza en permanecer callada. Pondré algo de música y mucho empeño en ser feliz durante estos pocos minutos que le restan al día. Siento el calor que hay en tus brazos, entre el movimiento de tu cuerpo y tu conversación, cómo me arropa, cómo me resguarda del ruido. Pero mañana volveré a la chirriante luz del metro, al sordo chillido de las calles y al apresurado ritmo de las almas ciegas. Qué importa entonces cuánto tardemos en construir esta armonía de puertas para adentro, si se rompe nada más rozar el asfalto. Quisiera tan solo andar descalza sobre la tierra, mojarme el corazón con la humedad de la hierba, despertar con el canto de los madrugadores pájaros. También alguien lo quiso antes que yo y enlató la vida en un Cd que siempre escucho para poder dormir. El sueño por y contra los días. Y en la jungla necesito libros, mundos nuevos que me hagan escapar de este infierno de agresivos cuerpos. Porque aquí todos gritan, todos miran sus mini pantallas de vidas desiertas, escriben sin saber, observan sin creer y nunca, nunca escuchan. Al menos puedo cobijarme contigo en esta casa de amor y ramas que construimos, aquí te espero cuando te vas en busca de la nada, aquí compartimos ilusiones como granos de arroz. Ven, silencio y voz, curémonos juntos esta deshumanización, esta apresurada fatiga, esta muerte de estar vivos en la ciudad sin color.

día cero

La oscilación

Andrea Diligenti (2016).

Algunas cosas parecen sencillas y no lo son, como mantenerse a flote cada día.

Uno se empeña en llegar a ese lugar utópico que llamamos equilibrio y tras su rastro avanzamos por raíles viejos y oxidados que van desde los sinónimos hasta los antónimos, desde la luz a la oscuridad, de un punto cualquiera hacia sus equidistante, como lo hace un péndulo.

Cada uno de nosotros tiene una batalla que librar, muy lícita, muy nuestra. Y apenas despunta el sol en la mañana, apretamos las manos contra la piedra elevándola, día a día, hasta la cima de una montaña para verla desde allí caer, noche tras noche. Porque no tenemos más herencia que la condena de Sísifo, así que dejadme decir algo: la oscilación mantiene a flote el barco.

La oscilación