Hace 10 años perdí la virginidad.

La tierra volvió a dar una vuelta al sol. A mi me coge en un lunes de mucho calor. Volvemos de la playa y nos sentamos en el salón. Ella prepara la merienda y yo espero. En ese momento pienso en mis recién cumplidos veintiséis y vuelvo la mirada atrás un año.

¿Dónde estoy? ¿Quién me acompaña en este día? ¿A qué me dedico, cómo voy vestido, cuál es mi corte de pelo y cuánto he engordado? ¿Llevo bigote de nuevo? ¿Cuántas canas me han salido cuántas veces me he enfadado, cuántas he hecho el amor, cuánto he llorado y cuánto me he reído? ¿Quién me ha defraudado o a quién he decepcionado? ¿A quién he conocido, a dónde he viajado, cuántas fotografías he tomado, quién me alegró una mañana con un “buenos días”?

A la luz del alba, bajaba por la pendiente de mi casa. Un camino que habré recorrido mil veces pero que aquel día se volvió nuevo. Tenía dieciséis años y había quedado con una chica. Duchado, peinado, bien desayunado y con mis mejores ropas, caminaba como un explorador en busca de un tesoro. Sabía lo que iba a pasar, no sabía cómo, ni qué tenía que hacer, pero la importancia de aquel momento, el recorrido, todo lo que me envolvía se quedaría grabado en mi calendario.

Hoy, diez años más tarde me viene a la mente ese día, y en cómo ese chico imaginaba al yo del futuro.  Heme aquí, escribiendo solo, fumando tabaco de pipa en la habitación. Con un vaso chato, lleno de vino blanco, me encuentro con mi yo del pasado para responder a sus dudas.

-¿Dónde estas ahora?-

-En un camino de tierra. -Respondo. Un camino con las montañas al fondo y el agua del embalse frotando mi espalda. El cielo no tiene nubes y el sol pica mi piel de porcelana. Estoy de camino al cielo, para ser sincero. Con los pies en el suelo Sara, quien da vida a los detalles, me agarra la mano al tiempo que me da un beso.

Lo más importante es que no evites nada de lo sucedido, pues si tiene que pasar, pasará.

¿Convierte esta decisión en egoísmo por no querer cambiar los defectos?

¿El conocer mi historia diez años por delante cambiaría mi forma de pensar ahora?

Como el fatalismo describe. Siendo la misma persona con conocimiento de lo que va a suceder, no cambia el hecho de que la causa da lugar a lo sucedido en otro espacio de tiempo. ¿Nos vuelve mejores evitar un suceso ya sucedido, siendo consientes del primer resultado?

De vuelta a mi día. Nos comemos los restos de la tarta en el sofá. Hace calor, el aire se escapa por el pasillo y nos abandona de un portazo. No hablamos, nos guiñamos sin utilizar los parpados, ella ríe y yo respondo, mi día termina y la tierra vuelve ha empezar una vuelta que durará 365 días.

-No te apresures joven-

Pues el camino se hará largo, en ocasiones pesado. No seas impaciente, los detalles en estos diez años, son las risas que provocan un domingo cualquiera.

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Sara Deluis (11/07/2016)

 

 

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