Extraño mundo el de los hombres

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Sara Deluis, 2016.

Tomé esta imagen en octubre de 2016. La primera sensación frente a ella es, comúnmente, repulsión. Asco, rechazo, incredulidad. Pero si me pidieran colgarle una etiqueta sería la de la honestidad. Reconozcámoslo, vivimos en un mundo raro. Arrojamos al recién nacido ser humano a los mares de la violencia, en los cuentos, los dibujos animados, los juegos, la películas, los periódicos y telediarios. Aceptamos que nuestras hijas sean objetos sexuales, porque así lo hicimos de sus madres, porque continuamos educando a la mujer en la complacencia ajena, en la competencia estética y en la enajenación de su personalidad física y mental. Y es que dibujamos mapas erróneos de lo aceptable y lo natural.

Lo natural es sangrar cada 28 días (aprox.), desgarrarse por dentro con una perfección que se nos escapa de las manos, porque es obra del Universo, que nos hace símbolo de vida y muerte, de lucha y de resurgimiento. No es un tabú, no hay que enterrarlo bajo tierra y arrojar la llave al mar. Lo natural es, también, amamantar a un hijo, sin esconderse y sin vergüenza, porque igual que le dimos la vida, tenemos la gran capacidad de darle alimento.  Lo natural es tener las mismas oportunidades, los mismos sueños e inquietudes.

Pero hay razones que la razón se niega a querer entender y, entonces, el pezón de una mujer se vuelve violento e insultante en Instagram, cuando el que se ofende nada hace por evitar la trata de mujeres en el mercado de la prostitución. Ni por la simbología sexual que la publicidad nos confiere. Ni por las niñas a quienes se les practica la ablación, ni por las lapidadas, las violadas, las anuladas y las asesinadas. NADA. Usted no hace NADA cuando se ofende ante un pezón. Nada que tenga el menor valor.

Usted debería educar en el feminismo, en la lucha igualitaria de la mujer como ser humano. Y debería querer que su hija fuera medida como su hijo, que se reconocieran sus aptitudes y sus logros y que se le recompensara de la misma forma. Que no tuviera que demostrar cada día que lo merece como cualquiera, que su lucha fuese sobre un mundo justo, un mundo que no distinga de sexos.

Y a quien sienta repugnancia o asco al mirar de nuevo esta imagen, sólo puedo decirle que, a pesar de estar desangrándonos, seguimos levantándonos y luchando. Ese es el coraje femenino. ¡Feliz día de la mujer!

 

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2 comentarios en “Extraño mundo el de los hombres

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