Frigiliana, el pueblo que atrapa entre silencios

Avanzamos por la carretera persiguiendo la estela del sol, de un lado la costa, del otro la montaña. Corono la pendiente un conjunto de casas que más bien parecen una cascada blanca queriéndose precipitar sobre el lejano mar. Frigiliana se resiste a extinguirse con la última luz de la tarde, haciéndose viva luciérnaga de la sierra malagueña.

Paseamos por las calles que, a esta hora, ya han abandonado los turistas cuando el tímido aire de la noche trae consigo un rumor de voces roncas y una sinfonía de abanicos. Se abren las puertas, se suben las persianas, se arrastran sillas sobre la acera. Zigzagueamos subidas y bajadas de piedra, mientras las flores prosiguen su silenciosa lucha con la cal, los gatos nos salen al paso y los perros nos miran perezosos.  Huele a verde y a sal, a jazmín y a pan casero. Frigiliana es un pueblo de contrastes, de ostentosos alemanes e ingleses siempre fieles al lino, que pasean como quien paga la entrada a un museo, entre señoras de combinación y misa, jubilados de casino y niños con pelota bajo el brazo. Y hacen ruido y piden lo que dejaron atrás (allá en sus países): su lengua, sus costumbres, sus horarios… Admirando desde la lejanía lo que les es extraño.

Pero hay quien aún sabe escuchar y entonces descubre el canto de la acequia, que lo deja preso para siempre de esta tierra. Porque Frigiliana es una pequeña joya para artistas. Aquí transcurre la profunda vida popular andaluza, con su alegre belleza de luz, su paso calmado y puro, su abrir de brazos de par en par. Tal vez por eso se quedó Klaus que, desde sus estudio, nos descubre lugares mágicos, nos habla del contraste de las que ya son sus dos tierras y no podemos evitar la tentación de quedarnos nosotros también con un pedacito de él. Y es que hay lugares que, junto a sus gente o tal vez por ellas, irradian una energía que te eleva por encima de todos los mares y montañas, que te roba un cacho de corazón y se lo guarda para siempre consigo, a la espera de que algún día vuelvas a reclamar lo allí lo perdido.

 

 

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