Cazadores de recuerdos

Hay mucha gente bonita haciendo cosas increíbles y todos están ahí, pululando por el mundo, tal vez pasean a nuestro lado, son nuestros vecinos o simplemente la imagen que se nos devuelve en la finitud de un vagón de metro. Gente corriente haciendo cosas extraordinarias.

Para nosotros, que creemos en la magia de la fotografía, en el arte de capturar momentos y convertirlos en recuerdos tangibles, la búsqueda de fotógrafos para nuestra boda ha sido toda una expedición por blogs e Instagram(es). Por eso, podemos decir que existen verdaderos cazadores de instantes para el recuerdo, capaces de crear un cuento de los elementos más cotidianos, capaces de hacernos viajar por el maravilloso mundo de la memoria, capaces de capturar el sentido de los instantes más especiales.

Lo que viene a continuación no es un lista a modo publicitario, porque ni siquiera lo necesitan, su trabajo habla por sí solo. Es la justa necesidad de compartir toda la belleza que la mirada adecuada es capaz de capturar.

Días de vino y rosas

 

The creative shot

 

True Romance

 

Sttilo Photo

 

Caleidoscopio

Cazadores de recuerdos

Día uno

El sol levanta en el horizonte las nuevas esperanzas, en un día ajeno a la cuenta de los hombres, un nuevo año despierta.

Los rayos de luz son más dulces en invierno. La casa está aún fría de la oscuridad de la noche. El mediodía roza sus manecillas en el reloj. Las macetas tienen sed. Las bocas guardan la espesura del champán que tragaban hace apenas unas horas. En la galería de cristal el calor busca refugio, mientras los cuerpos salen a devorarlo entre sus carnes pálidas, desnutridas e invernales.

Tararea una canción cualquiera y entre los cabellos se le cuela la luz. Observa más allá de la lente, del cristalino de sus ojos, de sus labios formando pliegues en la piel. Ya no necesita abrigo aunque sus pies permanecen fríos en la eternidad. La felicidad se le cuela entre las ropas. Es el día uno de una cuenta ya perdida. De quinientos ochenta y cuatro o trescientos sesenta y cinco días, de un año que aún no se ha cerrado pero se acerca a devolvernos la aventura de un nuevo despertar, en un tiempo que ha cambiado de significado, de medida, de personaje principal a secundario.

Processed with VSCO with hb2 preset

 

Processed with VSCO with hb2 preset

Processed with VSCO with hb2 preset

© Fotografías de Andrea Diligenti, 2017.

Día uno

Cuaderno de Madrid

Cuando fuimos a Madrid, el pasado mes de marzo, nos llevamos un cuaderno nuevo que llenamos de impresiones. Esta es una pequeña selección de todas las cosas bonitas que se guardan en él.

Despegue. 

¿Alguna vez viste a un animalillo queriendo sostenerse y echar a andar? Esos primeros segundos en que llena sus pulmones de aire nuevo, mientras el sol seca en su pelo restos de las entrañas maternas. El instante en que la luz ciega sus bisoñas pupilas por las que querría tragarse el mundo entero.

Como animales anónimos, hoy despegamos nuestros pies del suelo; en un vuelo alto, hacia las nubes, hacia el lugar donde el viento nos arrastre, con la marea, con las hojas del otoño.

Porque hoy somos ciervo, pájaro, nube, mar, constelación, un sueño.

Porque hoy hemos empezado a ser.

Processed with VSCOcam with hb2 preset
Andrea Diligenti

15:35h.

Desde la azotea del Círculo de Bellas Artes Madrid es un paseo de balcones. Hace el frío apropiado para un día de invierno, llevamos gorros de lana color sangre y bajo ellos guardamos impresiones de estas calles. 

Quisiera que todos los días fuesen de equilibrios por los tejados, la voz de Bob Dylan, el sol entre las nubes y el beso que le daré a Andrea cuando termine de leer esto. 

Cuaderno de Madrid

De alas y precipicios

– Si quisieras arrojarte por un precipicio no te lo impediría.

– Por perder el rumbo, el horizonte, negarse ante la verdad y mentir a los ojos de que estás tranquilo en este lugar. No somos sinceros al contestar a un simple «¿qué tal?», pues tu voz titubea y la mirada te delata. Pese a la vaga sensación de perder el tiempo tirado en la cama, inhalo todo tu aliento para poner cadenas a tus pensamientos.

– Si quisieras arrojarte por un precipicio no te lo impediría, porque he dejado de querer entenderlo todo. Ahora me deleito con el vuelo de tus pasos libres, con los chillidos y los silencios. Mis frases han olvidado que alguna vez existieron los interrogantes. Mis brazos ya no quieren atraparte; te rozan, se empapan y te devuelven a merced de las olas.

– ¿Si tienes alas por qué no vuelas? Retrocedo unos pasos, recapacito y pienso en lo que he comprendido aquí, lo que me rodea, la textura del lugar y sus colores que se mezclan. Me acobardo y miro atrás, donde te encuentro con una sonrisa descabellada, a la espera de una reacción. Te doy la espalda y espero una acción. Si me empujarás te daría la razón.

– Si te empujara sería por haber dejado de pensar en mí, por nadar entre la sangre que te corre por las venas. Y en tu tumba escribiría, con palabras nuevas, cómo descubrí el amor cuando te robé la voz.

IMG-20160405-WA0025
Andrea Diligenti
De alas y precipicios