La belleza vive en los patios de Viana

La lluvia nos amenaza desde su privilegiada altura. Del cielo se descuelga un pequeño tornado que nos frena pero no nos detiene. Cuando llegamos a Córdoba, el día recobra su alegría de primavera. Ya hay cruces que engalanan las plazuelas, hay rumor de sevillana y olor a flor temprana.

Caminamos por las calles empedradas que proyectan en nuestro camino la luz de sus fachadas encaladas. Algún niño llega tarde a la escuela. Algún señor riega sus plantas mientras la vida le pasa por debajo del ventanal. El Palacio de Viana abre su pórtico a mayo y por él se cuelan nuestras almas.

Una casa de cinco siglos y doce patios que se levanta en el silencioso barrio cordobés de Santa Marina. Un recorrido por estancias sin tejados que el cielo invade con su esplendor azul o, como hoy, con la gris melancolía de su llanto para saciar la sed de revoltosas flores.

El patio de recibo, patio de los gatos, patio de los naranjos, patio de las rejas, patio de la madama, patio de la alberca, patio del pozo, patio del archivo, el jardín, el patio de los jardineros, patio de la capilla y patio de la cancela. La belleza del color convertida en oxígeno nuevo que entra en el cuerpo y lo remueve. El colmo del mismo Stendhal, donde flores y poesía bailan fusionando su huella dactilar.

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La belleza vive en los patios de Viana

La ridícula Frances Ha

Durante la emocionante espera a que se estrene la segunda temporada de Love, serie que recomendamos encarecidamente. Ayer nos topamos con una película que hoy nos gustaría compartir con vosotros: Frances Ha.

Greta Gerwig coescribe y protagoniza a Frances Halliday, nuestra antihéroe, una bailarina de 27 años que trata de enfrentarse a la edad adulta.

Con una preciosa fotografía en blanco y negro, el filme nos recuerda a las nuevas historias femeninas contemporáneas que, como en Girls, tratan de buscar su sitio en el frío caos del mundo actual.  Una historia sobre los sueños, las ambiciones, la búsqueda de la suerte, el trabajo, los logros y las recompensas. Una crítica a la dureza de la madurez, al dolor del tropiezo sobre la realidad y las inmensas ganas que se le tienen a la vida. Un drama sobre la gestión de la tristeza y lo ridículo del ser humano. Una pequeña obra de arte en muchos sentidos.

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La ridícula Frances Ha

Cazadores de recuerdos

Hay mucha gente bonita haciendo cosas increíbles y todos están ahí, pululando por el mundo, tal vez pasean a nuestro lado, son nuestros vecinos o simplemente la imagen que se nos devuelve en la finitud de un vagón de metro. Gente corriente haciendo cosas extraordinarias.

Para nosotros, que creemos en la magia de la fotografía, en el arte de capturar momentos y convertirlos en recuerdos tangibles, la búsqueda de fotógrafos para nuestra boda ha sido toda una expedición por blogs e Instagram(es). Por eso, podemos decir que existen verdaderos cazadores de instantes para el recuerdo, capaces de crear un cuento de los elementos más cotidianos, capaces de hacernos viajar por el maravilloso mundo de la memoria, capaces de capturar el sentido de los instantes más especiales.

Lo que viene a continuación no es un lista a modo publicitario, porque ni siquiera lo necesitan, su trabajo habla por sí solo. Es la justa necesidad de compartir toda la belleza que la mirada adecuada es capaz de capturar.

Días de vino y rosas

 

The creative shot

 

True Romance

 

Sttilo Photo

 

Caleidoscopio

Cazadores de recuerdos

Donde pones el alma

Cantaba Morente: «Donde pones el alma no llores luego», porque todo se construye con la ilusión, con el amor y la esperanza, con las ganas de crear algo. ¿Qué importa que el tiempo, o la vida, o ambos, un día lo derrumben? Y, ¿qué es la vida sino escombro sobre escombro, polvo sobre el polvo para formar un suelo? Las horas están para entregarse a ellas al desnudo, sin paracaídas, sin vergüenzas, sin miedos. Poner el alma y la vida misma en cada pequeño movimiento, en cada destello de lo que podría ser un sueño, volar lejos, alto, por encima de la litosfera. Crear órbitas que no sean más que proyectos de empuje para nuestros días, pequeños retos, desafíos cotidianos inusuales. Porque cuando lo descubres, cuando encuentras la verdadera fórmula, ya no existe en el alma más que felicidad. Y si tenemos que llorar que sea de alegría.

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Andrea Diligenti, 2016.
Donde pones el alma

Encontrar el lugar

Salimos a oscuras y en secreto una mañana de octubre. El sol nos alcanzó en Despeñaperros. La carretera, la radio, la conversación. Cruzamos una mitad de la península hasta rodear nuestra ciudad de ensueño, donde el paisaje se transformó. El asfalto se hizo cada vez más estrecho y en la subida, mientras aminorábamos la velocidad, el aire puro de la sierra se colaba por el rescoldo de las ventanillas.

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Sara Deluis, 2016.

Los paneles informativos nos indicaban la altitud sobre un mar que quedaba lejos. «Navacerrada», «La granja de San Idelfonso» y los pinos nos tragaron en su enorme boca de montaña. Era una mañana de otoño templada. Cuanto más avanzábamos, más nos emocionaba el cuadro vivo que se desplegaba frente a nosotros. Las curvas eran ondas de una melodía folk. El sol se encendía y apagaba con presura tras cada tronco esbelto y firme.

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Sara Deluis, 2016.

Llegamos a El Paular y mientras esperábamos, paseamos entre el claustro de su monasterio. Sólo el coro de los pájaros rompía el silencio de la sierra. Apenas unos minutos más tarde seguíamos a Jorge hasta su finca.

Un camino de árboles perfectamente alineados nos recibía. La casa se hacía pequeña entre la inmensidad del campo. Primero un bosque techado de ramas y un prado abierto al mundo, sueño de caballos salvajes y zorros inquietos. El suave viento nos empujaba a explorar cada rincón, para descubrir a nuestra espalda la estampa única y segura que se convertirá en testigo de nuestro amor.

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Andrea Diligenti, 2016.

Porque es cierto eso de que cuando lo descubres ya no hay nada más y para nosotros aquel puñado de árboles, antesala de un inabarcable prado y decorado como a propósito por algún pintor naturalista exaltador de la más sublime belleza, es sin duda, el lugar donde el próximo otoño nos daremos el «sí, quiero». Y haremos así de un lugar, el más bonito de los recuerdos; y de la infinitud, un trocito de algo muy nuestro.

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Andrea Diligenti, 2016.

 

Encontrar el lugar

A la conquista de los árboles

Hace un par de semanas fuimos a visitar a Jordi, el padre de Andrea (y mi fan número cuatro), a su pueblito en el Penedès. Nos encanta pasar el día con ellos, disfrutar de su hospitalidad, de los juegos locos de sus hermanos pequeños y del aire libre que envuelve el lugar.

Como llegamos más tarde de lo que esperábamos, nos quedamos sin excursión a la montaña, pero a cambio dimos un paseo por los bonitos alrededores de olivares, campiña y pequeños bosques salvajes. Es como un baño para el alma. Una forma de limpiarse los pesados metales de la ciudad y volver a la pureza de lo liviano. El olor de la tierra, el sonido lejano de los animales, el azote del viento sin obstáculos, el hundir de pies en el espeso barro.

Era un día de diciembre sin frío y un impulso de calor infantil me llevó a trepar un árbol. La perspectiva siempre es más amplia desde arriba. Siento la seguridad de un pájaro que se esconde y observa entre las hojas del olivo. Siento el peso de mi propio cuerpo sobre las ramas y el azote del aire que me columpia y me obliga a mantener con perspicacia el equilibrio. Me reconcilio con la niña perdida que dejé en el campo, quisiera vivir con ella siempre. Ser libre y salvaje. Conquistar las copas de los árboles y precipitarme por las laderas de mil montañas. Romperme las ropas, llenarme de tierra húmeda las botas. Quiero llevar el pelo suelto y empolvado por los caminos. Conocer todas las flores. Llamar por sus nombres a los animales. Quiero ser pastora y poeta, como Miguel Hernández, quiero perderme en el huerto de la vega como Lorca, ir de Úbeda a Baeza por los caminos de Machado. Quiero ser una persona de campo.

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Andrea Diligenti (2016),
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Sara Deluis (2016).
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Sara Deluis (2016).
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Sara Deluis (2016).
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Andrea Diligenti (2016).
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Sara Deluis (2016).
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Sara Deluis (2016).
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Sara Deluis (2016)
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Andrea Diligenti (2016)
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Andrea Diligenti (2016)
A la conquista de los árboles